Palabras excluyentes, discriminatorias y negativas

A veces sin pensarlo o con toda la intención del mundo, se utilizan sentencias exclusivas, discriminatorias y negativas que innegablemente propician los momentos más desagradables para quienes los reciben.

Ya sea en el trabajo, reuniones de amigos, escuela o universidad, las palabras inapropiadas con alto contenido sexista, racista, por razones relacionadas con la edad, la identidad sexual o la religión son más comunes de lo que piensas.

Hoy queremos hablar de algunos de los más comunes que también pueden generar uno herencia negativa al receptor. ¡Presta mucha atención!

Frases excluyentes y discriminatorias que nunca quieres escuchar

A menudo, las palabras y expresiones excluyentes, discriminatorias y negativas se consideran agresión, aunque muchas veces las personas no son conscientes del daño que pueden causar. Para que te hagas una idea más clara, te contamos algunas frases inapropiadas que pueden tener un impacto negativo.

1. ¿Eres feliz? Bueno, no te das cuenta

En general, muchas personas necesitan que los demás sean muy explícitos con sus emociones. Y si bien puede parecer un comentario inofensivo, lo cierto es que resulta sumamente negativo.

2. Lamentablemente no eres como él/ella

Las comparaciones no siempre son correctas, especialmente cuando restas las cualidades de una persona sobre otra. Generalmente se usa mucho en casa entre dos hermanos, muchas veces sin ser conscientes del daño que estas palabras están haciendo.

Pero también se escucha muy a menudo en el ámbito laboral, lo que se considera una microagresión contra la persona receptora.

3. En mi época “estos niños” eran más o menos…

Las palabras “estos niños” son una forma de delimitar significativamente a la persona a la que se refieren. Además, tampoco ayuda usarlo para comparar con gestos de la misma edad en una época diferente.

4. Ese proyecto podría ser muy grande para él porque no sabe nada de tecnología

Cuando estás en tu lugar de trabajo y un supervisor te dice que no puedes ocupar un puesto por desconocimiento de la tecnología, eso es un gran error, sobre todo si la persona afectada es una persona de la tercera edad.

Si bien el comentario a menudo se hace sin malas intenciones, es lo más excluyente que se escucha en un negocio.

5. Necesitamos un trabajador mucho más joven y con más energía

No hay justificación para usar este tipo de lenguaje. Es excluyente e incluso discriminatorio, ya que puede generar insatisfacción entre los empleados un poco mayores. Estos pueden sentir que no encajarán en el negocio, lo que conducirá a muchos más problemas a largo plazo.

6. Este es un interno

Otro caso relacionado con el trabajo es llamar a alguien en prácticas o inexperto cuando se trata de alguien mucho más joven. También tiene mucho valor y algo positivo que aportar a la empresa.

Muchas personas utilizan este vocabulario y son plenamente conscientes de lo ofensivo, excluyente y discriminatorio que puede llegar a ser, tanto que puede tener un efecto negativo en la persona a la que se refiere.

7. Este es un problema del que probablemente nunca haya oído hablar.

Este es uno de los peores comentarios que puede hacer en el lugar de trabajo de alguien o en cualquier otro entorno. Asumes que ignora un tema o que no está capacitado.

Lo mejor que puedes hacer en estos casos es esperar a que te consulten sobre un tema en particular para demostrar cuán preparado e informado estás al respecto.

¿Qué es el lenguaje inclusivo y por qué es tan importante?

El lenguaje inclusivo es un mecanismo utilizado para contrarrestar palabras inapropiadas que dañan a otros. Impone reglas para conseguir una sociedad mucho más justa e igualitaria.

La importancia del lenguaje inclusivo evita los estereotipos relacionados con el género, la religión, la raza, entre otros. Generan mucho valor para las personas y por eso tratan de amplificarlo en las sociedades.

También trata de usar términos inclusivos para evitar situaciones desagradables entre colegas y en la sociedad, lo que ha dado resultados importantes hasta el momento.

Estos son algunos ejemplos de lenguaje excluyente y discriminatorio, que podrían ser reemplazados por frases o palabras que incluyan a todos.

  • Al referirse a un profesional de la salud, en lugar de un médico, puede utilizar la palabra médico.
  • Lo mismo podría ocurrir si una mujer asume la magistratura principal del país, por lo que no sería llamada “Señora Presidenta”, sino “Presidenta”.
  • También se ha utilizado el femenino de arquitecto, ingeniero o maestro. Puede utilizar términos como arquitecto, ingeniero o profesor.

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